ABC, 1 de abril de 2011
Ignacio Camacho, una vez más nos demuestra que es el mago en el empleo de la palabra adecuada. Alguien dijo que el límite de nuestras ideas está en el límite de nuestras palabras. Por en momentos como los que vivimos, en horas de la verdad necesaria, quien tiene, quiere y puede, le salen destiladas. Bazofia, es el título de su oportuna y necesaria columna de hoy, 1 de abril, en ABC. Después de leer ese torrente de verdades claras, como el agua, golpeando abiertamente, merecidamente a sus “presuntos”, me digo, Camacho no exagera; no puede ser de otra manera. Los hechos de esos “presuntos implicados” –como hemos cambiado, canción-, no merecen otro calificativo. Bazofia, según el DRAE es una cosa o acto humano que es soez, sucia, despreciable, mezcla de heces.
Cuando veo en algunos medios como surgen artículos, posts, comentarios que denuncian con profundidad, sin disimulos de guardarropía, con palabras potentes la grave situación por la que estamos pasando en España; cuando veo que cada vez más hay personas dispuestas a apostar por el cambio, me crecen verdaderos brotes verdes de esperanza. Porque la situación es grave no sólo por la economía, sino también por padecer una galopante crisis de valores, por una crisis política, por una crisis del concepto territorial del Estado, de un brutal crecimiento del relativismo mentecato y, para colmo, del uso y abuso del marketing condicionante come cocos. Hasta los creativos de los anuncios están emboticados de repetitivas frases vacuas, para vendernos la moto, el coche, el súper ordenador, o la crema de la eterna juventud.
En definitiva, “Y mentiras, muchas mentiras para encubrir o endulzar esa bazofia irremediable”. Amigo Ignacio, con su eficaz desempeño, junto con el de otra buena gente, puede que “esa bazofia” no sea irremediable.
viernes, 1 de abril de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
NO ES LO MISMO ADIVINAR EL FUTURO, QUE ENFOCAR EL FUTURO
La profecía es siempre menos importante que la atención y la agilidad.
En estos tiempos de crisis, como suele ocurrir siempre, parece inevitable que surja un reproche muy típico de las circunstancias, especialmente dirigido a los profesionales economistas, de parte, en primer lugar, de los responsables políticos, como también de ciertos periodistas que se mueven en el mundo de la información sobre la actividad económica. La consecuencia es que el gran público está convencido de que la principal condición de la profesión de economista es la de adivinar el futuro. Cosa que a la mayoría de los economistas, como a mí mismo, nos irrita especialmente.
Sin meterme en muchas honduras, baste con decir que, lo que no existe no se puede adivinar. El futuro no existe. Esa cualidad adivinatoria, los economistas responsables se la dejan a los quirománticos, los augures, los charlatanes, los echadores de cartas, a los especialistas en consultar bolas de cristal. Las consecuencias para los que compran tales profecías, es la de masticar cristales, cartas, pozos de café y entrañas de pollo.
Los proverbios suelen ser fruto de la experiencia o de la mente de grandes pensadores. Sirven para apoyar y mejor expresar una idea. Veamos sólo algunas citas relacionadas con el caso que nos ocupa:
• Jamás se desvía uno tanto, como cuando cree conocer el camino. Proverbio chino
• La mejor manera de adivinar el futuro es inventarlo. Alan Kay
• Todos los grandes acontecimientos han sido inesperados. Las cosas más probables no suelen ocurrir. Edgar Morin
No voy a negar que existan ciertas negocios de consultaría sobre economía que se ganan la vida vendiendo informes-profecías sobre el futuro. Además, con bastante frecuencia, los que manejan el lenguaje relacionado con los temas de economía –hablado o escrito- en los diferentes medios de información, suelen ser poco o nada cuidadosos con el uso de las reglas gramaticales. Por supuesto no me refiero a las faltas de ortografía, sobre las que el más sabio echa un borrón. Me refiero a las cuestiones sintáctico-morfológicas y léxico-semánticas.
Los profesionales de la medicina, dada la naturaleza del objeto de su atención, la vida humana, se mueven en un proceso de tres fases que manejan con rigor y responsabilidad: diagnóstico, pronóstico y tratamiento. En el caso de los economistas el objeto de su atención es la actividad económica.
¿Quiere esto decir que los economistas se desentienden del futuro? Muy al contrario. Pero al hacerlo hay que quitarle fantasía y fatalismo. Baltasar Gracián dice en uno de sus aforismos que las verdades que más nos importan vienen siempre a medio decir: “El prudente debe saber entenderlas. A fin de cuentas, no hay más remedio que elegir. Vivir es saber elegir. A pesar de todo, no son suficientes ni el estudio, ni la inteligencia; habría que añadir el buen gusto y el buen juicio. Porque lo peor es perderse cuando hay que elegir”.
Evidentemente tenemos que hacer previsiones, programas y planes, pero no podrá ser de otra manera que a base de conjeturar, es decir, formándonos una opinión o juicio sobre el futuro, basándonos en indicios o datos incompletos. Normalmente, nuestra actitud ante el futuro es la de expectantes, o sea la de vigilancia – vigilia competitiva y señales de alerta -mientras esperamos algo. Si nuestra actitud es proactiva significará que no estaremos pasivamente esperando lo que está por venir -definición clásica de futuro-, sino que tanto nuestras reacciones (respuestas) como acciones (iniciativas) serán tendentes a conseguir que nos suceda lo que deseamos. Es decir, con nuestra voluntad libre nos ponemos en camino del suceso deseado. Por tanto, mejor que definir el futuro como “lo que está por venir” -actitud fatalista-, sería decir: lo que está por hacer para influir o construir.
Ciertamente el resto de la vida de los países y de las empresas se desarrolla en el futuro. Por tanto, lo más importante es saber cómo será ese futuro. Esto explica el afán de pretender adivinar sobre el mismo. El género humano ha intentado siempre consultar las estrellas o leer en las entrañas de los animales al objeto de conocer su destino. Continuamente establecemos hipótesis sobre cualquier cosa, y dado que el número de éstas puede ser infinito, sería un milagro elegir la acertada. El hecho es que las distintas teorías de la adivinación ensayadas en el campo de la psicología, están basadas en información bien ambigua o incompleta.
Lo que sí está contrastado es que hay individuos que con menos información que la mayoría suelen escoger el camino acertado –la mente del estratega. Sería deseable que los responsables de los servicios de inteligencia o los estrategas de empresa fueran ese tipo de personas dotadas de capacidad intuitiva, con ojo clínico, vista para los negocios, sexto sentido, de modo que perciban las cosas antes que los demás.
Algún lector apercibido se preguntará, ¿a qué viene esta perorata con aires de lección magistral? Pues a cuento del debate que se ha montado en estos días cuando se ha sabido que en mayo del 2006, los inspectores del BDE (Banco de España) ya emitieron un informe advirtiendo sobre el huracán que se le avecinaba a la economía española. ¿Que por qué esta noticia ha levantado tanta polvareda? Porque ha puesto en un aprieto al presidente Zapatero, quien continuamente ha estado negando la presencia de la crisis –no hay peor ciego que el que no quiere ver- escudándose en el tosco burladero de que NADIE fue capaz de predecir la llegada de la crisis. Falso de toda falsedad.
Hacía años que yo mismo, como otros muchos profesionales de la economía, tuvimos noticias de lo que se nos venía encima. La lista de artículos o informes precursores de los malos tiempos que se acercaban se remontan a principios de nuevo siglo. Yo mismo, modesto economista jubilado, en el año 2007 publique posts, como bloguero que soy hace tiempo, anunciado la llegada de negros nubarrones.
¿Cómo lo supe? Desde mi ordenador, con cartas de navegación adecuadas que da el oficio de años, lograba información y datos que me permitían hacer conjeturas y establecer pronósticos. Tales informes, naturalmente, creaban mucho malestar entre los responsables políticos, con frecuencia pirómanos -supongo que inconscientemente- tildaban a tales impertinentes agoreros, de “antipatriotas”. Luego, cuando ha sido imposible negar lo evidente, los pirómanos se han pasado al cuerpo de bomberos.
Finalmente, muchos economistas de aquí, y de otras partes del mundo, advirtieron que si el enfermo –la actividad económica de este o aquel país- seguían por los derroteros por los que los políticos responsables de la economía financiera llevaban las cosas, el enfermo entraría en crisis grave. ¿Es que tales agoreros sabían tal cosa porque disponían de alguna perniciosa bola de cristal? No, desde luego. Lo sabían porque como profesionales de la economía, libres de ataduras ideológicas, cumplían con su obligación de tener monitorizadas las constantes vitales de la vida económica de los países, las instituciones internacionales, las corporaciones y las empresas.
Unas breves palabras sobre los diferentes tipos de economistas. Naturalmente los hay para todos los gustos. Los hay libres de ataduras, los hay comprometidos con el poder. Los hay con formación académica de facultades universitarias, y los hay que se intitulan economistas por el hecho de que manejan multitud de datos estadísticos que se publican en boletines y artículos de prensa. No estoy en contra de semejante labor divulgativa. Pero otra cosa es apelar con soltura irresponsable a tal o cual teoría económica sentenciosa. También han existido, existen y existirán reconocidos especialistas, procedentes de diferentes campos de las disciplinas universitarias, que tienen bien acreditada su capacidad de conocimiiento teórico y práctico de la ciencia económica, tras años de experiencia y dedicación.
Nota.-Parte de los conceptos aquí aludidos figuran tratados ampliamente en mi Diccionario Enciclopédico de Estrategia Empresarial (Díaz de Santos, Madrid 2003).
En estos tiempos de crisis, como suele ocurrir siempre, parece inevitable que surja un reproche muy típico de las circunstancias, especialmente dirigido a los profesionales economistas, de parte, en primer lugar, de los responsables políticos, como también de ciertos periodistas que se mueven en el mundo de la información sobre la actividad económica. La consecuencia es que el gran público está convencido de que la principal condición de la profesión de economista es la de adivinar el futuro. Cosa que a la mayoría de los economistas, como a mí mismo, nos irrita especialmente.
Sin meterme en muchas honduras, baste con decir que, lo que no existe no se puede adivinar. El futuro no existe. Esa cualidad adivinatoria, los economistas responsables se la dejan a los quirománticos, los augures, los charlatanes, los echadores de cartas, a los especialistas en consultar bolas de cristal. Las consecuencias para los que compran tales profecías, es la de masticar cristales, cartas, pozos de café y entrañas de pollo.
Los proverbios suelen ser fruto de la experiencia o de la mente de grandes pensadores. Sirven para apoyar y mejor expresar una idea. Veamos sólo algunas citas relacionadas con el caso que nos ocupa:
• Jamás se desvía uno tanto, como cuando cree conocer el camino. Proverbio chino
• La mejor manera de adivinar el futuro es inventarlo. Alan Kay
• Todos los grandes acontecimientos han sido inesperados. Las cosas más probables no suelen ocurrir. Edgar Morin
No voy a negar que existan ciertas negocios de consultaría sobre economía que se ganan la vida vendiendo informes-profecías sobre el futuro. Además, con bastante frecuencia, los que manejan el lenguaje relacionado con los temas de economía –hablado o escrito- en los diferentes medios de información, suelen ser poco o nada cuidadosos con el uso de las reglas gramaticales. Por supuesto no me refiero a las faltas de ortografía, sobre las que el más sabio echa un borrón. Me refiero a las cuestiones sintáctico-morfológicas y léxico-semánticas.
Los profesionales de la medicina, dada la naturaleza del objeto de su atención, la vida humana, se mueven en un proceso de tres fases que manejan con rigor y responsabilidad: diagnóstico, pronóstico y tratamiento. En el caso de los economistas el objeto de su atención es la actividad económica.
¿Quiere esto decir que los economistas se desentienden del futuro? Muy al contrario. Pero al hacerlo hay que quitarle fantasía y fatalismo. Baltasar Gracián dice en uno de sus aforismos que las verdades que más nos importan vienen siempre a medio decir: “El prudente debe saber entenderlas. A fin de cuentas, no hay más remedio que elegir. Vivir es saber elegir. A pesar de todo, no son suficientes ni el estudio, ni la inteligencia; habría que añadir el buen gusto y el buen juicio. Porque lo peor es perderse cuando hay que elegir”.
Evidentemente tenemos que hacer previsiones, programas y planes, pero no podrá ser de otra manera que a base de conjeturar, es decir, formándonos una opinión o juicio sobre el futuro, basándonos en indicios o datos incompletos. Normalmente, nuestra actitud ante el futuro es la de expectantes, o sea la de vigilancia – vigilia competitiva y señales de alerta -mientras esperamos algo. Si nuestra actitud es proactiva significará que no estaremos pasivamente esperando lo que está por venir -definición clásica de futuro-, sino que tanto nuestras reacciones (respuestas) como acciones (iniciativas) serán tendentes a conseguir que nos suceda lo que deseamos. Es decir, con nuestra voluntad libre nos ponemos en camino del suceso deseado. Por tanto, mejor que definir el futuro como “lo que está por venir” -actitud fatalista-, sería decir: lo que está por hacer para influir o construir.
Ciertamente el resto de la vida de los países y de las empresas se desarrolla en el futuro. Por tanto, lo más importante es saber cómo será ese futuro. Esto explica el afán de pretender adivinar sobre el mismo. El género humano ha intentado siempre consultar las estrellas o leer en las entrañas de los animales al objeto de conocer su destino. Continuamente establecemos hipótesis sobre cualquier cosa, y dado que el número de éstas puede ser infinito, sería un milagro elegir la acertada. El hecho es que las distintas teorías de la adivinación ensayadas en el campo de la psicología, están basadas en información bien ambigua o incompleta.
Lo que sí está contrastado es que hay individuos que con menos información que la mayoría suelen escoger el camino acertado –la mente del estratega. Sería deseable que los responsables de los servicios de inteligencia o los estrategas de empresa fueran ese tipo de personas dotadas de capacidad intuitiva, con ojo clínico, vista para los negocios, sexto sentido, de modo que perciban las cosas antes que los demás.
Algún lector apercibido se preguntará, ¿a qué viene esta perorata con aires de lección magistral? Pues a cuento del debate que se ha montado en estos días cuando se ha sabido que en mayo del 2006, los inspectores del BDE (Banco de España) ya emitieron un informe advirtiendo sobre el huracán que se le avecinaba a la economía española. ¿Que por qué esta noticia ha levantado tanta polvareda? Porque ha puesto en un aprieto al presidente Zapatero, quien continuamente ha estado negando la presencia de la crisis –no hay peor ciego que el que no quiere ver- escudándose en el tosco burladero de que NADIE fue capaz de predecir la llegada de la crisis. Falso de toda falsedad.
Hacía años que yo mismo, como otros muchos profesionales de la economía, tuvimos noticias de lo que se nos venía encima. La lista de artículos o informes precursores de los malos tiempos que se acercaban se remontan a principios de nuevo siglo. Yo mismo, modesto economista jubilado, en el año 2007 publique posts, como bloguero que soy hace tiempo, anunciado la llegada de negros nubarrones.
¿Cómo lo supe? Desde mi ordenador, con cartas de navegación adecuadas que da el oficio de años, lograba información y datos que me permitían hacer conjeturas y establecer pronósticos. Tales informes, naturalmente, creaban mucho malestar entre los responsables políticos, con frecuencia pirómanos -supongo que inconscientemente- tildaban a tales impertinentes agoreros, de “antipatriotas”. Luego, cuando ha sido imposible negar lo evidente, los pirómanos se han pasado al cuerpo de bomberos.
Finalmente, muchos economistas de aquí, y de otras partes del mundo, advirtieron que si el enfermo –la actividad económica de este o aquel país- seguían por los derroteros por los que los políticos responsables de la economía financiera llevaban las cosas, el enfermo entraría en crisis grave. ¿Es que tales agoreros sabían tal cosa porque disponían de alguna perniciosa bola de cristal? No, desde luego. Lo sabían porque como profesionales de la economía, libres de ataduras ideológicas, cumplían con su obligación de tener monitorizadas las constantes vitales de la vida económica de los países, las instituciones internacionales, las corporaciones y las empresas.
Unas breves palabras sobre los diferentes tipos de economistas. Naturalmente los hay para todos los gustos. Los hay libres de ataduras, los hay comprometidos con el poder. Los hay con formación académica de facultades universitarias, y los hay que se intitulan economistas por el hecho de que manejan multitud de datos estadísticos que se publican en boletines y artículos de prensa. No estoy en contra de semejante labor divulgativa. Pero otra cosa es apelar con soltura irresponsable a tal o cual teoría económica sentenciosa. También han existido, existen y existirán reconocidos especialistas, procedentes de diferentes campos de las disciplinas universitarias, que tienen bien acreditada su capacidad de conocimiiento teórico y práctico de la ciencia económica, tras años de experiencia y dedicación.
Nota.-Parte de los conceptos aquí aludidos figuran tratados ampliamente en mi Diccionario Enciclopédico de Estrategia Empresarial (Díaz de Santos, Madrid 2003).
viernes, 4 de febrero de 2011
QUITE AUTONÓMICO POR VERÓNICAS
Semejanza entre la forma de presentar el capote y la del lienzo en que Verónica enjugó el rostro de Jesús. O sea, pasándoselo por la cara del toro.
Ignacio Camacho es uno de los columnistas más preclaros de nuestro periodismo político. Domina el lenguaje con soltura torera y sabe adornarse con todo tipo de suertes dialécticas. Podríamos decir que es un brujo del lenguaje. Por algo es premio Mariano de Gavia del año 2009 -bien merecido-, que no es cualquier cosa. En la mayoría de las veces, yo diría que en el 90 %, coincido con su forma de llevar la lidia política. Queda por ahí ese otro 10 % en el que discrepo; están por medio sus favoritos para los brindis encomiásticos frente a los brindis opuestos. Cosa, por otra parte, que no tiene nada de particular, ya que le pasa a cualquier hijo de vecino en el uso legítimo de su libertad de elección. Pero según yo vengo observando, ya que hace años que soy seguidor de sus columnas de análisis político, los brindis opuestos o antagónicos, tienen la virtud –por así decirlo- de inspirarle, las más grandes faenas literarias que se han visto en los medios. Como es el caso de su columna de hoy, 3 de febrero de 2011, en la plaza de ABC de Madrid. Porque en honor de la verdad, cumple su objetivo de abochornar políticamente a su atorado personaje. El personaje, por todos los demonios, es Aznar. Aznar, sí. Y no lo digo yo, le dice él mismo, como corresponde a un comentarista de su clase que no se suele embozar. Es un periodista con casta. El nombre de la faena provocadora de este mi post, Arbitristas de brocha gorda. Estoy pasmao de tal torrente de palabras, afiladas con espada de cuatro filos, con banderillas de fuego del averno y certeras puntillas de muerte.
Pero dediquemos un breve intervalo para explicar la faena –en los dos sentidos- de la Verónica en la forma ortodoxa. El torero sujeta el capote firmemente con las dos manos. El toro, al que llamaremos brochagorda, zaino –negro como una noche sin luna-, está ya encelao con el capote. El torero adelanta el capote para citarlo, y el toro sale disparao como el Ave Sevilla-Madrid. Pero el torero, que conoce el oficio, carga la suerte hacia el centro-derecha –pura geometría política-, al tiempo que adelanta una pierna para preparar la siguiente Verónica. Y así sucesivamente en una serie vistosa que remata con una Media Verónica. ¡Torero, torero!
Los aficionaos, como yo, a esto del periodismo bloguero, somos unos intrusos, según el periodismo convencional. Gracias a la red de redes, me la paso divinamente, como otros cientos de millones en todo el mundo. Y sin carnet de periodismo de la facultad que da la bula. Hay de todo, como en la Viña del Señor. Hay periodistas cuya categoría profesional y literaria no les preocupa en absoluto esa clase de competencia. En cambio hay otros que les hace feliz eso de que una comisión política pueda decidir que sitios y blogs web se pueden cerrar por no sé qué sospechas. No es broma. Es una llave que sirve para muchas cosas. Por ejemplo, en Egipto, Mubarak, ¡zas!, ha cerrado los incómodos blogueros que están por la labor de que acabe una dictadura de más de 30 años. El paso siguiente, cazar a los periodistas clásicos, como Herman Tertsch que cumple una misión impagable por la libertad de información. Espero verlo pronto en su “columna” de TN con Ana Samboal en TeleMadrid. Veremos qué pasa el este viernes de oración musulmana en El Cairo.
Como decía, los intrusos como yo, sin bula de la Facultad de Periodismo -pero con bula de otras Facultades, o sin ella-, hacemos lo que podemos. Por ejemplo, leer mucho y aprender de los maestros como Martín Ferrand, José María Carrascal, Antonio Burgos, Alonso de los Ríos y otros muchos, o del mismo Ignacio Camacho, por supuesto. Por ejemplo, me voy a atrever a hacer algunas acotaciones del artículo citado de Camacho, de tal categoría, que jamás se le habrían ocurrido a un pardillo como yo. Para aprender:
• Habla de los políticos ya retirados que recuperan la lucidez perdida. “El desasosiego los transforma en gurús vocacionales, arbitristas dispuestos a dispensar las recetas que no supieron o no pudieron aplicar cuando el fragor de la política les obnubilaba el criterio.”
• Y sigue machacando. “De repente sufren vahídos de clarividencia y en tono elegíaco claman como profetas incomprendidos ante la evidencia de una catástrofe que nunca vieron venir cuando gobernaban.”
• Mas. “Algunas de esas ideas suponen el descubrimiento individual y tardío de mediterráneos que siempre han estado ahí. Así, Aznar insta a reconducir la elefantiasis de las autonomías y al otro lado del espejo González —respaldado por Rodríguez Ibarra— lanza el órdago de suprimir las diputaciones. Y dos huevos duros.”
El final un poco abrupto.
• Aquí Camacho se declara defensor del actual Estado de la Autonomías. “Están en su derecho de jugar al jacobinismo regeneracionista, pero desenfocan el objetivo y enredan el debate al situarse a favor de corriente en un río revuelto. Ahora parece políticamente incorrecto defender la descentralización pero el Estado de las autonomías, con toda su hipertrofia o pese a ella, ha equilibrado España y ha impedido la fractura de la cohesión nacional.”
Caramba, pues yo, humildemente, creo que la fractura la han provocada, precisamente, unas CC AA con un diseño constitucional farragoso que intentaba contentar a los nacionalistas que han sabido provechar la cosa, hasta el punto de aspirar a rebelarse contra sus jefes de partido y aspirar a ser mini estados independientes con fueros de la Edad Media. En todo caso un Estado Plurinacional, no unitario, con tantas asimetrías que sería menos que un Estado Confederal. Y entre tanto han servido para revivir el peor caciquismo del pasado. Pero para Camacho todo se arregla con un simple “bisturí de ahorro”.
• Nada de mutilar. “La mutilación no es una terapia. Y deberían saberlo mejor que nadie quienes sin duda de buena fe propiciaron el desparrame que ahora proponen controlar a hachazos.”
Caray con los hachazos.
• Aquí la guinda final. Nada de “demoliciones compulsivas”. “Y lo menos que se puede pedir a ex gobernantes responsables es que formulen propuestas en frío, elaboradas y con matices. Para aumentar la confusión ya se bastan los dirigentes en activo.”
Sí señor, buen quite por verónicas para Rajoy y buen coscorrón para Aznar. Ya se ha dicho, FAES no es el PP. Pobres infelices los que, como yo, creímos que la rentrée de Aznar en Sevilla significaba un nuevo rumbo para el PP. Es que ejercer de buen gallego, como lo ejerce Rajoy, tiene retranca y enjundia. Gracias a Camacho me he caído del guindo.
Coda. He pretendido que estén claras dos cosas. La primera que estoy a favor de la Fiesta Nacional de la lidia del toro bravo. La segunda es que no hay nada peor que apañar lo que de origen tiene graves defectos de diseño. Hay muchas fuentes disponibles sobre Derecho Constitucional Comparado. Cuando unos ingenieros de diseño sacan un modelo nuevo, utilizan pilotos de pruebas y lo ruedan para reconducir la idea. Nuestro bólido lleva rodando más de 30 años y cada vez va a peor.
Tienen razón los que dicen que lo peor de la salida del régimen franquista es el anti franquismo postrero implantado por la puerta de las sensiblerías sectarias y el revivir de la “memorias históricas”. La sombra del Franco era tan alargada en aquel memorable año de 1978, que los diseñadores de la celebrada C78 no se daban cuenta que hacían anti franquismo supersticioso.
Creo que ahora, año 2011, somos una sociedad distinta y merecemos otro diseño a la medida. Por el bien de mis hijos y mis nietos que, por la que está cayendo y la que se ve venir, van a vivir, inesperadamente, en una sociedad peor que la que conseguimos alcanzar, finalmente, los de mi generación, después de no poco esfuerzo. Me ha tocado ver de todo en estos años que van desde 1935, hasta este fosco 2011. Aunque yo, a fin de cuentas, tenga todo el pescado vendido.
Madrid, 4 de febrero de 2011
Francisco Javier Manso Coronado
Ignacio Camacho es uno de los columnistas más preclaros de nuestro periodismo político. Domina el lenguaje con soltura torera y sabe adornarse con todo tipo de suertes dialécticas. Podríamos decir que es un brujo del lenguaje. Por algo es premio Mariano de Gavia del año 2009 -bien merecido-, que no es cualquier cosa. En la mayoría de las veces, yo diría que en el 90 %, coincido con su forma de llevar la lidia política. Queda por ahí ese otro 10 % en el que discrepo; están por medio sus favoritos para los brindis encomiásticos frente a los brindis opuestos. Cosa, por otra parte, que no tiene nada de particular, ya que le pasa a cualquier hijo de vecino en el uso legítimo de su libertad de elección. Pero según yo vengo observando, ya que hace años que soy seguidor de sus columnas de análisis político, los brindis opuestos o antagónicos, tienen la virtud –por así decirlo- de inspirarle, las más grandes faenas literarias que se han visto en los medios. Como es el caso de su columna de hoy, 3 de febrero de 2011, en la plaza de ABC de Madrid. Porque en honor de la verdad, cumple su objetivo de abochornar políticamente a su atorado personaje. El personaje, por todos los demonios, es Aznar. Aznar, sí. Y no lo digo yo, le dice él mismo, como corresponde a un comentarista de su clase que no se suele embozar. Es un periodista con casta. El nombre de la faena provocadora de este mi post, Arbitristas de brocha gorda. Estoy pasmao de tal torrente de palabras, afiladas con espada de cuatro filos, con banderillas de fuego del averno y certeras puntillas de muerte.
Pero dediquemos un breve intervalo para explicar la faena –en los dos sentidos- de la Verónica en la forma ortodoxa. El torero sujeta el capote firmemente con las dos manos. El toro, al que llamaremos brochagorda, zaino –negro como una noche sin luna-, está ya encelao con el capote. El torero adelanta el capote para citarlo, y el toro sale disparao como el Ave Sevilla-Madrid. Pero el torero, que conoce el oficio, carga la suerte hacia el centro-derecha –pura geometría política-, al tiempo que adelanta una pierna para preparar la siguiente Verónica. Y así sucesivamente en una serie vistosa que remata con una Media Verónica. ¡Torero, torero!
Los aficionaos, como yo, a esto del periodismo bloguero, somos unos intrusos, según el periodismo convencional. Gracias a la red de redes, me la paso divinamente, como otros cientos de millones en todo el mundo. Y sin carnet de periodismo de la facultad que da la bula. Hay de todo, como en la Viña del Señor. Hay periodistas cuya categoría profesional y literaria no les preocupa en absoluto esa clase de competencia. En cambio hay otros que les hace feliz eso de que una comisión política pueda decidir que sitios y blogs web se pueden cerrar por no sé qué sospechas. No es broma. Es una llave que sirve para muchas cosas. Por ejemplo, en Egipto, Mubarak, ¡zas!, ha cerrado los incómodos blogueros que están por la labor de que acabe una dictadura de más de 30 años. El paso siguiente, cazar a los periodistas clásicos, como Herman Tertsch que cumple una misión impagable por la libertad de información. Espero verlo pronto en su “columna” de TN con Ana Samboal en TeleMadrid. Veremos qué pasa el este viernes de oración musulmana en El Cairo.
Como decía, los intrusos como yo, sin bula de la Facultad de Periodismo -pero con bula de otras Facultades, o sin ella-, hacemos lo que podemos. Por ejemplo, leer mucho y aprender de los maestros como Martín Ferrand, José María Carrascal, Antonio Burgos, Alonso de los Ríos y otros muchos, o del mismo Ignacio Camacho, por supuesto. Por ejemplo, me voy a atrever a hacer algunas acotaciones del artículo citado de Camacho, de tal categoría, que jamás se le habrían ocurrido a un pardillo como yo. Para aprender:
• Habla de los políticos ya retirados que recuperan la lucidez perdida. “El desasosiego los transforma en gurús vocacionales, arbitristas dispuestos a dispensar las recetas que no supieron o no pudieron aplicar cuando el fragor de la política les obnubilaba el criterio.”
• Y sigue machacando. “De repente sufren vahídos de clarividencia y en tono elegíaco claman como profetas incomprendidos ante la evidencia de una catástrofe que nunca vieron venir cuando gobernaban.”
• Mas. “Algunas de esas ideas suponen el descubrimiento individual y tardío de mediterráneos que siempre han estado ahí. Así, Aznar insta a reconducir la elefantiasis de las autonomías y al otro lado del espejo González —respaldado por Rodríguez Ibarra— lanza el órdago de suprimir las diputaciones. Y dos huevos duros.”
El final un poco abrupto.
• Aquí Camacho se declara defensor del actual Estado de la Autonomías. “Están en su derecho de jugar al jacobinismo regeneracionista, pero desenfocan el objetivo y enredan el debate al situarse a favor de corriente en un río revuelto. Ahora parece políticamente incorrecto defender la descentralización pero el Estado de las autonomías, con toda su hipertrofia o pese a ella, ha equilibrado España y ha impedido la fractura de la cohesión nacional.”
Caramba, pues yo, humildemente, creo que la fractura la han provocada, precisamente, unas CC AA con un diseño constitucional farragoso que intentaba contentar a los nacionalistas que han sabido provechar la cosa, hasta el punto de aspirar a rebelarse contra sus jefes de partido y aspirar a ser mini estados independientes con fueros de la Edad Media. En todo caso un Estado Plurinacional, no unitario, con tantas asimetrías que sería menos que un Estado Confederal. Y entre tanto han servido para revivir el peor caciquismo del pasado. Pero para Camacho todo se arregla con un simple “bisturí de ahorro”.
• Nada de mutilar. “La mutilación no es una terapia. Y deberían saberlo mejor que nadie quienes sin duda de buena fe propiciaron el desparrame que ahora proponen controlar a hachazos.”
Caray con los hachazos.
• Aquí la guinda final. Nada de “demoliciones compulsivas”. “Y lo menos que se puede pedir a ex gobernantes responsables es que formulen propuestas en frío, elaboradas y con matices. Para aumentar la confusión ya se bastan los dirigentes en activo.”
Sí señor, buen quite por verónicas para Rajoy y buen coscorrón para Aznar. Ya se ha dicho, FAES no es el PP. Pobres infelices los que, como yo, creímos que la rentrée de Aznar en Sevilla significaba un nuevo rumbo para el PP. Es que ejercer de buen gallego, como lo ejerce Rajoy, tiene retranca y enjundia. Gracias a Camacho me he caído del guindo.
Coda. He pretendido que estén claras dos cosas. La primera que estoy a favor de la Fiesta Nacional de la lidia del toro bravo. La segunda es que no hay nada peor que apañar lo que de origen tiene graves defectos de diseño. Hay muchas fuentes disponibles sobre Derecho Constitucional Comparado. Cuando unos ingenieros de diseño sacan un modelo nuevo, utilizan pilotos de pruebas y lo ruedan para reconducir la idea. Nuestro bólido lleva rodando más de 30 años y cada vez va a peor.
Tienen razón los que dicen que lo peor de la salida del régimen franquista es el anti franquismo postrero implantado por la puerta de las sensiblerías sectarias y el revivir de la “memorias históricas”. La sombra del Franco era tan alargada en aquel memorable año de 1978, que los diseñadores de la celebrada C78 no se daban cuenta que hacían anti franquismo supersticioso.
Creo que ahora, año 2011, somos una sociedad distinta y merecemos otro diseño a la medida. Por el bien de mis hijos y mis nietos que, por la que está cayendo y la que se ve venir, van a vivir, inesperadamente, en una sociedad peor que la que conseguimos alcanzar, finalmente, los de mi generación, después de no poco esfuerzo. Me ha tocado ver de todo en estos años que van desde 1935, hasta este fosco 2011. Aunque yo, a fin de cuentas, tenga todo el pescado vendido.
Madrid, 4 de febrero de 2011
Francisco Javier Manso Coronado
miércoles, 2 de febrero de 2011
PIRÓMANOS Y BOMBEROS
Acuerdo económico y social para el crecimiento, el empleo y la garantía de las pensiones
Son varios las tertulias de las TV digitales en las que he visto a la ex ministra Cristina Alberdi sola ante el peligro. Es una valiente. Los chaparrones que le caen son tremendos. Pero nada, saca de donde uno no puede imaginar brío para defender al Gobierno. Las cosas como son, tiene un aguante digno de admiración. No se amilana ante los más contundes argumentos con los que la suelen importunar.
Además, casi han desaparecido los contertulios de cuota del Gobierno de las tertulias de las TV no gubernamentales, cosa comprensible dado el panorama, pero la ex ministra Alberdi no sólo aguanta el tipo, sino que suele estar muy solicitada en distintas emisoras. ¡Sola ante el peligro!
Quiero aclarar que no entro en la calidad de los argumentos de unos y otros, porque para el caso no es necesario, como se verá más adelante.
"Señoras y señores, se va a proceder a la firma del acuerdo económico y social para el crecimiento, el empleo y la garantía de las pensiones", dijo el locutor del show que se ha llevado a cabo en el Salón de los Tapices del Palacio de Moncloa. Mismo marco incomparable que el incomparable “Pacto de la Moncloa”. La pregunta comprometida y obligada a todo aquel que caiga por algunas de la TVs pro gubernamental: -¿qué opina del pacto del Gobierno con los Sindicatos y la Patronal? Aunque tentándose la ropa, empiezan haciendo alabanzas en las que con astucia entremeten el golpe: -Al fin tenemos un Gobierno reformista aunque con siete años de retraso. Es aquí donde nuestra ex ministra del Gobierno de Felipe González se agarra al clavo ardiendo diciendo: -El Gobierno está bien encaminado. Estos pactos son un acierto, etc.
Después de haber visto y oído estos argumentos defensivos de la señora Alberdi, me vino a la memoria una de las enseñanzas de mi maestro Peter Drucker, un genio indiscutible del Management moderno del siglo pasado. Viene como anillo al dedo que cuente uno de los ejemplos que solía repetir en sus clases y en sus libros.
Drucker nos sitúa en una empres multinacional en la que se acaba de jubilar el presidente del Consejo de Directores. Como se trata de una empresa con un una cultura de dirección moderna, el chairman en ejercicio, convoca a todos los responsables de las divisiones y áreas de negocio de la estructura organizativa. El objetivo de la reunión, según figuraba en memo de convocatoria era: proponer un candidato al puesto vacante. El chairman van dándole la voz a cada uno de los presentes para que argumenten sobre las virtudes de sus candidatos.
-Míster X sería ideal para el cargo. Solucionó la huelga de la factoría en el año 1973.
-La persona idónea para el puesto sería míster Y. Resolvió el programa de la financiación de stocks de la crisis de 1974.
-Hay un hombre de mayores méritos. Míster Z. Consiguió un empréstito en 1976.
-Yo creo que hay que pensar en míster W. Salvó a la empresa logrando vender al Gobierno los excedentes de 1986.
-Señores, dijo el chairman, que había escuchado en silencio hasta entonces, -¿No podrían ustedes proponerme algún hombre que en lugar de haber solucionado conflictos se hubiera limitado a no provocarlos? ¿No tenemos en la empresa un hombre que no tenga que salvarnos de los problemas que ha creado por su falta de previsión?
Llegado este punto del relato, Peter Drucker comenta:
-Si todos los ejecutivos son salvadores de empresas en crisis, ¿Quién diablos lleva a las empresas a la crisis?
En los veranos solemos tener muchos incendios, de los que más de lo que nos podemos imaginar son provocados. No son pocas las ocasiones en las que se ha dado el caso de que entre los culpables se daba también el oficio de bombero. Los llamados bomberos pirómanos.
Que cada uno saque sus propias consecuencias de esta pedagógica historia. No es difícil cambiar el marco empresarial por otro que convenga.
Son varios las tertulias de las TV digitales en las que he visto a la ex ministra Cristina Alberdi sola ante el peligro. Es una valiente. Los chaparrones que le caen son tremendos. Pero nada, saca de donde uno no puede imaginar brío para defender al Gobierno. Las cosas como son, tiene un aguante digno de admiración. No se amilana ante los más contundes argumentos con los que la suelen importunar.
Además, casi han desaparecido los contertulios de cuota del Gobierno de las tertulias de las TV no gubernamentales, cosa comprensible dado el panorama, pero la ex ministra Alberdi no sólo aguanta el tipo, sino que suele estar muy solicitada en distintas emisoras. ¡Sola ante el peligro!
Quiero aclarar que no entro en la calidad de los argumentos de unos y otros, porque para el caso no es necesario, como se verá más adelante.
"Señoras y señores, se va a proceder a la firma del acuerdo económico y social para el crecimiento, el empleo y la garantía de las pensiones", dijo el locutor del show que se ha llevado a cabo en el Salón de los Tapices del Palacio de Moncloa. Mismo marco incomparable que el incomparable “Pacto de la Moncloa”. La pregunta comprometida y obligada a todo aquel que caiga por algunas de la TVs pro gubernamental: -¿qué opina del pacto del Gobierno con los Sindicatos y la Patronal? Aunque tentándose la ropa, empiezan haciendo alabanzas en las que con astucia entremeten el golpe: -Al fin tenemos un Gobierno reformista aunque con siete años de retraso. Es aquí donde nuestra ex ministra del Gobierno de Felipe González se agarra al clavo ardiendo diciendo: -El Gobierno está bien encaminado. Estos pactos son un acierto, etc.
Después de haber visto y oído estos argumentos defensivos de la señora Alberdi, me vino a la memoria una de las enseñanzas de mi maestro Peter Drucker, un genio indiscutible del Management moderno del siglo pasado. Viene como anillo al dedo que cuente uno de los ejemplos que solía repetir en sus clases y en sus libros.
Drucker nos sitúa en una empres multinacional en la que se acaba de jubilar el presidente del Consejo de Directores. Como se trata de una empresa con un una cultura de dirección moderna, el chairman en ejercicio, convoca a todos los responsables de las divisiones y áreas de negocio de la estructura organizativa. El objetivo de la reunión, según figuraba en memo de convocatoria era: proponer un candidato al puesto vacante. El chairman van dándole la voz a cada uno de los presentes para que argumenten sobre las virtudes de sus candidatos.
-Míster X sería ideal para el cargo. Solucionó la huelga de la factoría en el año 1973.
-La persona idónea para el puesto sería míster Y. Resolvió el programa de la financiación de stocks de la crisis de 1974.
-Hay un hombre de mayores méritos. Míster Z. Consiguió un empréstito en 1976.
-Yo creo que hay que pensar en míster W. Salvó a la empresa logrando vender al Gobierno los excedentes de 1986.
-Señores, dijo el chairman, que había escuchado en silencio hasta entonces, -¿No podrían ustedes proponerme algún hombre que en lugar de haber solucionado conflictos se hubiera limitado a no provocarlos? ¿No tenemos en la empresa un hombre que no tenga que salvarnos de los problemas que ha creado por su falta de previsión?
Llegado este punto del relato, Peter Drucker comenta:
-Si todos los ejecutivos son salvadores de empresas en crisis, ¿Quién diablos lleva a las empresas a la crisis?
En los veranos solemos tener muchos incendios, de los que más de lo que nos podemos imaginar son provocados. No son pocas las ocasiones en las que se ha dado el caso de que entre los culpables se daba también el oficio de bombero. Los llamados bomberos pirómanos.
Que cada uno saque sus propias consecuencias de esta pedagógica historia. No es difícil cambiar el marco empresarial por otro que convenga.
ARDE EL ISLAM DE LAS DICTADURAS CONSENTIDAS
Lo que se está viendo por parte de think tanK -que son los que se atreven a meter las manos en el asunto- son ACTOS DE CONTRICIÓN. La mayoría de los Gobiernos Occidentales, callan. No estoy de acuerdo que a todos le halla cogido desprevenidos. Consentían dictaduras como un mal menor, por miedo al islamismo radical -terrorismo. Ahora que ha estallado el fuego, tienen mala conciencia. Ciertamente, el peligro de que en Egipto se hagan con el poder los Hermanos Musulmanes (HM), es muy grave para Occidente. Pero había que haber caido en la cuenta de que tal apoyo a las dictaduras era una situación de transito hasta coneguir instalar una verdader democracia.
sábado, 22 de enero de 2011
EL ABRAZO DE AZNAR-RAJOY EN SEVILLA, ¿EL INCIO DE UN NUEVO PP?
EN PORTADA DE LA PRENSA.
En mi opinión, dadas las circunstancias políticas por la que atraviesa España, un acontecimiento como el que se produjo el día 21 de enero de 2011, en Sevilla, con ocasión de la convención del PP, en la que sobrevino una espectacular rentrée de Aznar, considero interesante constituirse en observatorio de la reacción de la prensa nacional, sobre papel. Para ello, sin más complicaciones, pasaré observar aquellos periódicos que en su PORTADA, presenten la foto histórica del abrazo. Los periódicos no recogidos en esta lista, hasta donde me ha sido posible rastrear la prensa de alcance nacional, significa que no han considerado oportuno ponerlo en su portada. Lo cual no significa, a su vez, que en alguna parte de sus páginas interiores no hagan referencia al evento de Sevilla. En lugar de copiar y pegar cada una de las fotos, lo que ocuparía demasiado espacio, he escogido la que considero más representativa, como es el caso de la de ABC, que la lleva a toda plana –por cierto, magnífica foto. Considero que lo más importante de este observatorio, además de identificar a cada medio, es conocer como modulan su opinión sobre el caso.
EL PAÍS
Aznar se abraza a Rajoy en plena euforia del PP
ABC
“Tienes toda mi ayuda para regenerar España”
EL MUNDO
Aznar pide a Rajoy que “legitime” un plan de reformas en las urnas. “Espero que el resultado de mayo sea tan concluyente como para obligar a Zapatero a convocar elecciones / Acuso a los socialistas de dilapidar España”.
LA RAZÓN
Empieza la reconquista. Aznar convoca a los españoles al proyecto de unidad de Rajoy y afirma que el PP es el único partido que cree en España y puede sacarle de la crisis.
LA VANGUARDIA (sin foto en la portada)
Titular en faldilla. Aznar acusa a Zapatero de llevar el modelo de las autonomías al precipicio.
PÚBLICO
El PP se abraza al discurso de Aznar. La convención conservadora aclama al ex presidente. Acusa a los socialistas de “llevar al Estado Autonómico al borde del precipicio”, y presume de que la sentencia del Estatut “dará más votos” a Rajoy // Cospedal respalda la idea de que la economía española está “intervenida y tutelada”.
Al pie de foto: Mariano Rajoy sube al escenario de Sevilla para felicitar a Aznar con los 3.000 asistentes puestos en pie.
EL PERIÓDICO
El abrazo de Aznar. El ex presidente del Gobierno José María Aznar fue la estrella del inicio de la convención nacional que el PP celebra en Sevilla al animar a Rajoy a luchar por un Estado autonómico “sostenible” y denunciar al PSOE por “destruir” el modelo.
LA GACETA
Aznar advierte a ZP: “España no está para bromas de si me quedo o no me quedo”. El ex presidente aseguró ayer que el Gobierno de Zapatero no ha sido capaz de afrontar los problemas de los españoles y se ha empeñado en crear debates ficticios para desviar la atención: “España no está para debates como el de si me quedo o no, ni mecho menos para bromas como las del pinganillo”, aseguró.
En mi opinión, dadas las circunstancias políticas por la que atraviesa España, un acontecimiento como el que se produjo el día 21 de enero de 2011, en Sevilla, con ocasión de la convención del PP, en la que sobrevino una espectacular rentrée de Aznar, considero interesante constituirse en observatorio de la reacción de la prensa nacional, sobre papel. Para ello, sin más complicaciones, pasaré observar aquellos periódicos que en su PORTADA, presenten la foto histórica del abrazo. Los periódicos no recogidos en esta lista, hasta donde me ha sido posible rastrear la prensa de alcance nacional, significa que no han considerado oportuno ponerlo en su portada. Lo cual no significa, a su vez, que en alguna parte de sus páginas interiores no hagan referencia al evento de Sevilla. En lugar de copiar y pegar cada una de las fotos, lo que ocuparía demasiado espacio, he escogido la que considero más representativa, como es el caso de la de ABC, que la lleva a toda plana –por cierto, magnífica foto. Considero que lo más importante de este observatorio, además de identificar a cada medio, es conocer como modulan su opinión sobre el caso.
EL PAÍS
Aznar se abraza a Rajoy en plena euforia del PP
ABC
“Tienes toda mi ayuda para regenerar España”
EL MUNDO
Aznar pide a Rajoy que “legitime” un plan de reformas en las urnas. “Espero que el resultado de mayo sea tan concluyente como para obligar a Zapatero a convocar elecciones / Acuso a los socialistas de dilapidar España”.
LA RAZÓN
Empieza la reconquista. Aznar convoca a los españoles al proyecto de unidad de Rajoy y afirma que el PP es el único partido que cree en España y puede sacarle de la crisis.
LA VANGUARDIA (sin foto en la portada)
Titular en faldilla. Aznar acusa a Zapatero de llevar el modelo de las autonomías al precipicio.
PÚBLICO
El PP se abraza al discurso de Aznar. La convención conservadora aclama al ex presidente. Acusa a los socialistas de “llevar al Estado Autonómico al borde del precipicio”, y presume de que la sentencia del Estatut “dará más votos” a Rajoy // Cospedal respalda la idea de que la economía española está “intervenida y tutelada”.
Al pie de foto: Mariano Rajoy sube al escenario de Sevilla para felicitar a Aznar con los 3.000 asistentes puestos en pie.
EL PERIÓDICO
El abrazo de Aznar. El ex presidente del Gobierno José María Aznar fue la estrella del inicio de la convención nacional que el PP celebra en Sevilla al animar a Rajoy a luchar por un Estado autonómico “sostenible” y denunciar al PSOE por “destruir” el modelo.
LA GACETA
Aznar advierte a ZP: “España no está para bromas de si me quedo o no me quedo”. El ex presidente aseguró ayer que el Gobierno de Zapatero no ha sido capaz de afrontar los problemas de los españoles y se ha empeñado en crear debates ficticios para desviar la atención: “España no está para debates como el de si me quedo o no, ni mecho menos para bromas como las del pinganillo”, aseguró.
jueves, 6 de enero de 2011
El cuento de las contradicciones jurídicas evidentes
La parábola del monopolio del Rum
Como todas las parábolas o cuentos con pretensión pedagógica, éste también empieza diciendo…Había una vez una vez una República Democrática de Equislandia (en adelante RDX), que como todas las RDX populares tenía un presidente elegido en las urnas –lo cual no quiere decir nada más que eso, en las urnas, lo que otorgaba automáticamente a RDX ser catalogada como República Democrática (RD), en el concierto de la Sociedad de Naciones Desafinadas (SND)
El presidente de tal RD –al que llamaremos Presi- era un idealista empedernido, que amaba la perfección para él y para los demás –sobre todo para los demás, la ciudadanía-. Además disfrutaba del don de la facilidad de palabra. Hablaba calmoso, usando lindas metáforas. No obstante, quiero decir, a título particular, que siempre me han dado miedo los perfeccionistas en general, pero especialmente los, llamémosles, perfeccionistas sociales –otros, con palabras más técnicas les llaman “ingenieros sociales”. Por eso estoy de acuerdo con el proverbio sueco que dice, “Es una felicidad para nosotros que no haya nada perfecto sobre toda la tierra”. Los economistas hace tiempo que caímos en la cuenta de que el perfeccionismo obstaculiza el progreso y además no es rentable. Vamos, que ya Horacio (65 a.C.), que era un perfeccionista de la poesía, dijo: “Ninguna cosa hay del todo cumplida”. Sentido de la evolución que tenía el romano.
Pero volvamos al cuento. O sea, que dicho país, de la mano de un presidente que anhelaba una ciudadanía perfecta, contaba con abundantes preceptos dictados por la suprema autoridad -o sea, el presidente perfeccionista- por los que se mandaba o prohibía alguna cosa en consonancia con el bien de los gobernados, -según el buen entender de la suprema autoridad. Sobre esto aprovecho la ocasión para meter otra cuña. La verdad es que nuestro Presi y su favorito –con el título de Secretario de Estado- dominaban la cantidad pero no la calidad de la coherencia de la ciencia de la legislación, en el supuesto de que exista tal ciencia, aunque debiera. Joaquín F. Pacheco, el astigitano que fue ministro de Isabel II lo negaba; solía decir, “entre tantas contradicciones tan evidentes, es imposible que sea una ciencia la legislación”. En esto Pacheco coincidía con Tácito cuando decía que mientras más corrupto es un estado, más numerosas son sus leyes. Es la voz de la experiencia.
En el fondo profundo, había que reconocer que el presidente era un hombre de buena fe, que creía ciegamente que lo que ordenaba y hacía era lo perfecto. Quizá le faltaba ese toque de la docta ignorancia, que se suele manifestar, con escasez, entre personas reflexivas, sensibles, a las que de vez en cuando les asalta la duda razonable de que lo que hacen o dicen podría ser de otra manera o no acertado. Como es sabido, la duda razonable es la clave que acciona el “feedback”. O sea, la reconducción hacia el futuro. Si ya lo decía el dicho popular: “lo perfecto es enemigo de lo bueno”.
Dejemos la filosofía y continuemos con el cuento. Podríamos decir que Equislandia tenía una economía razonablemente equilibrada, autocrática, gracias a una serie de monopolios catalogados como “sector público”. Amén de un sistema impositivo riguroso. O sea, un sistema de circuito cerrado -con esta mano te doy, con esta otra te lo quito-, salvo lo que se desviaba para el sector público que, naturalmente era fuerte y poderoso; lo que permitía mantener el llamado “estado del bienestar”, del que todos se sentían muy orgullosos. O sea, era un sistema de organización social “arriba-abajo”.
Es justo señalar que, entre otras cosas, ese “estado del bienestar” permitía que todos los niños estuvieran escolarizados, según los principios del ciudadano ideal –pura ingeniería social-, contaban con transporte escolar, vacunación rigurosa, ADSL gratis para todos, y un ordenador por ciudadano. Conviene aclarar que el Internet de Equislandia era un tanto especial. Había conseguido, que nadie pudiera bajarse a su ordenador ninguna cosa que no figurara en la lista legal. O sea, nada de piratería, topmanta y cosas así. Como era de esperar, el estado se encargaba de abonar los derechos correspondientes a los “creadores” legalizados, en el sentido del ideal ciudadano. Funcionaba con perfección perfecta –valga la redundancia-. No obstante hay que advertir que las multas para los que osaban desviarse del buen camino, resultaban insoportables. Resumiendo, desde la cuna a la tumba, la ciudadanía estaba “mimada” y “protegida” de las tentaciones de los delitos y la corrupción.
Hay que reconocer que Equislandia producía el mejor Rum del mundo mundial. El estado disponía de considerables extensiones de plantaciones de caña de la mejor calidad. Además disponía de importantes ingenios para el tratamiento del proceso de destilación del prestigioso Rum, “El Liberador”. Con ayuda de ingentes cantidades de dinero público, se había logrado desarrollar una tecnología punta. Todo esto, entre otras cosas, daba empleo a gran cantidad de personas. Se podría decir, según las estadísticas oficiales, que disfrutaban de pleno empleo, ya que sólo aparecía un paro tecnológico del 4%. Ni que decir tiene, que el estado daba facilidades a la ciudadanía para que disfrutara de tan excelente Rum, con un precio más bajo que el de exportación, disponibles en los SuperMarkets sociales.
Pero como suele acontecer en la vida, a lo largo del tiempo, todo tiene su pro y su contra. Los inconvenientes no provinieron de la calidad, ni del volumen de producción, ni de la competencia del mercado exterior. Los problemas surgieron del sitio más inoportuno; de la salud pública. Desde hacía algún tiempo se venía observando un incremento constante de personas que había que declarar como alcohólicas. La cosa fue cada vez a más. Pero lo peor, no era la enfermedad del alcoholismo en sí misma, con su correspondiente reflejo en las cuentas de la Secretaria de Sanidad, sino el estado de indolencia, los conflictos familiares, las broncas en tabernas y el desorden público. Era el efecto lógico, a medio plazo, de una ciudadanía que contaba con la facilidad de disfrutar de un Rum de calidad, como el caso de El Liberador.
Hasta ahora, y aun con la existencia de los problemas arriba descritos, la cosa se había sobrellevado, más mal que bien. Pero el ambiente indolente y la indisciplina, se dejó notar claramente entre el personal tanto del cultivo de la caña, como entre los técnicos expertos de los ingenios. Desde hacía algún tiempo se estaban acumulando devoluciones y protestas de los clientes de toda la vida.
Aunque a un presidente perfeccionista le tenía que molestar, naturalmente, que la ciudadanía abandonara de forma tan clamorosa el camino de la rectitud marcado en el ideario de la ciudadanía, era consciente de que, de seguir las cosas por el camino que iban, en poco tiempo el sistema económico-social, levantado con tantos desvelos y sacrificios revolucionarios, se desmoronaría como un azucarillo en el agua. De ahí el estado de irritación de aquella mañana durante el despacho con su Secretario de Estado, del que hablaremos más adelante.
El Secretario de Estado de RDX era un hombre reservado, aparentemente taciturno, no muy alto, enjuto, un poco cargado de espalda, de un pelo fino y largo –la moda era llevarlo casi rapado-, barba poco abundante, que le daban un aire como de hippie. Vestía trajes obscuros de corte clásico. Su postura habitual, mientras hablaba, reflejaba una actitud muy servicial, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante, mientras se frotaba las manos lentamente, como quien se las estaba lavando. Cuando salía en la TV-X, -lo que ocurría con frecuencia-, con ese aire un tanto siniestro, su pose arriba descrita, siempre frotándose las manos, su tono pausado –parecido al de su jefe, pero más ex cátedra-, la gente lo apodaba el canónigo. En general imponía mucho respeto, por no decir miedo al poderoso.
Los poderosos no pueden evitar ser el centro de atención de toda clase de comidillas o cuentos urbanos. Se decía que, en el fondo, al Presi también le imponía un cierto miedo, o envidia, su Secretario de Estado. El caso es que Secrestad, a pesar de su aire siniestro y su mote de canónigo, se llevaba de calle a todas las mujeres de buen ver. Las mejores de la RDX estaban en su corrillo. Entre esos cuentos urbanos circulaba uno muy curioso. El Secrestad tenía un pene al que le faltaba tan sólo medio centímetro para alcanzar los 30 centímetros de longitud. Según cuentan, entre los amigotes que le reían las gracias, Secrestad se ufanaba de tenerla más larga que el monje ruso Rasputín, que sólo llegaba a los 28.5 cts., según se podía comprobar en el museo erótico de San Petersburgo. Hacía burlas de Napoleón, quien a pesar de su fama, su pene media sólo cuatro cts. –según es sabido, su propietario, el urólogo John K. Lattimer, que pago 400.000 $ en Christie’s, ha calculado que en estado erecto podía llegar a medir seis cts.
Pero dejemos estas curiosidades eróticas. Secrestad era una persona muy ilustrada, especialmente en estratagemas y estrategias –especialmente en lo primero. En el fondo era un habilidoso tactista, lo que complementaba, eficazmente, con el dominio de una endiablada dialéctica erística –tener razón sin tenerla. Tenía argumentos para todo, y sobre todo para acallar la conciencia aparentemente rígida, pero en el fondo pusilánime, de su jefe, el Presi. Se sabía de memoria El Príncipe de Maquiavelo, aunque desconocía la verdadera personalidad de ilustre florentino. Conocía los libros Canónicos Chinos, y por supuesto El arte de la guerra de Confucio. También bastantes citas de Cicerón, que de las muchas que se le adjudican sabía escoger la que convenía a cada caso.
Estamos en una sesión matinal de despacho del Presi con su Secretario de Estado (en adelante Secrestad).
-Hay que resolver como sea esta situación –decía el Presi dirigiéndose a Secrestad, que permanecía distante y de pie, fretándose las manos y merándolo con atención.
-Sí señor Presidente.
-El caso es que no veo otra solución que anular el beneficio del que hasta ahora disfrutaba la ciudadanía de adquirir nuestro Rum a un precio subvencionado, -dijo el Presi.
-Sr. Presidente, permítame que le diga que, dada la situación sanitaria que padecemos de tantos alcohólicos, esa medida no arregla nada. Un alcohólico nunca deja de serlo. Por tanto, no le importaría pagarlo más caro con tal de poder seguir bebiéndolo.
-¿Entonces estás sugiriendo que decretemos una prohibición total de consumir nuestro Rum?
-También eso sería insuficiente, señor Presidente. Es necesario ser tajantes, rotundos, radicales. Hay que prohibir totalmente toda clase de bebidas alcohólicas.
-Pero hombre, Qué estás diciendo, qué precisamente en RDX, primer productor mundial de Rum, impongamos una “ley seca”, sabiendo del fracaso que tuvieron los americanos?
-Señor, permítame que le diga…-Si diga, diga-, interrumpió el Presi que empezó a ponerse nervioso.
-Verá señor Presidente, en primer lugar los americanos, como ya sabemos, son unos puritanos pusilánimes. Lo nuestro es muy grave. Es una cuestión de Estado, de sobrevivencia. Por tanto hay que prohibir totalmente el consumo de alcohol, implantar esa ley seca que a Su Señoría le repugna impropiamente, permítame que se lo diga.
El Presi se quedó pensativo, recostado en el respaldo de su imponente sillón, mirando hacia un suelo infinito. Después de transcurridos casi dos minutos de silencio, que a Secrestad se le hicieron larguísimos, el Presi dijo:
-¿Pero no te parece que esa idea tuya puede tener un efecto contraproducente, al obligarnos a cerrar nuestra red de distribución interior, con la consiguiente reducción de ingresos?
-¡No, no señor! Permítame que le contradiga. No hay que retroceder. Al contrario podemos aprovechar la ocasión para dar otra vuelta de tuerca.
-No entiendo. ¿Adónde quieres ir a parar? Caramba, no te andes con tantos circunloquios y ve al grano.
-Quiero decir que, nada de cerrar la red de distribución interior. ¿Pero por qué?
En este momento Secrestad se atrevió, en contra de lo habitual, a acercarse a la mesa del Presi, e incluso apoyó las dos manos en el borde de la mesa, acercando su cara a la el Presi, como dándole un aire de intimidad y secreto.
-Señor Presidente –dijo Secrestad con solemnidad, –es el momento de reorganizar y reforzar la red, especialmente en los lugares de recreo y diversión.
-¡Pero hombre de Dios! ¿Qué estás diciendo? –dijo el Presi, poniendo cara de asombro, al tiempo que se incorporaba del sillón y levantaba los brazos. –Eso significa caer en una flagrante contradicción –continuó.
-¡Pero señor, no sea Su Señoría tan melindroso, perdón, quiero decir tan estricto. No pasa nada, señor. Incluso para evitar movimientos indeseados de algunos levantiscos, podemos establecer unos premios para “chivatos”, quiero decir denunciantes colaboradores de la ley, a los que además daremos total protección. Señor, es la ley.
El presidente se quedó de pie, quieto, mirando fijamente a la cara de su Secretario de Estado. Después se pasó la mano derecha por su barbilla y se dejó caer sobre su imponente sillón. Así permaneció, en silencio, durante unos pocos pero largos minutos. ¿Qué cosas podrían pasar por la mente del Presi? No lo sabemos. Se me ocurre que se diría a sí mismo, -¡joder con el tío este!
Por su parte, el Secrestad, ante tal silencio, retrocedió a la posición de respeto de siempre, algo preocupado por saber cuál sería la reacción de su jefe. Inesperadamente, con un volumen de voz algo más alto que lo conveniente, le dijo a su subordinado,
-Bien Secrestad, déjame pensarlo hasta el despacho de mañana por la mañana, en el que te diré, definitivamente, lo que haremos. –Con esta actitud seca, distante, el Presi parecía querer recuperar la iniciativa y así dar a entender que era él que mandaba
Nota del autor. Los personajes y los hechos descritos son pura imaginación. Cualquier parecido con la realidad, la que sea y donde sea, es pura coincidencia.
Madrid, Noche de Reyes de 2011
Francisco Javier Manso Coronado
(Continuará)
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